Coroico, en el corazón de los Yungas paceñas, es uno de los lugares con mayor diversidad de aves en Bolivia. En sus bosques húmedos, ríos y laderas montañosas habitan más de 450 especies, lo que representa cerca del 32% de todas las registradas en el país.
Esta extraordinaria riqueza ornitológica convierte al destino en un paraíso para el avistamiento de aves, donde tanto los expertos como los visitantes casuales pueden disfrutar de un espectáculo natural inigualable.
Gallito de las Rocas Andino (Rupicola peruvianus)
El gallito de las rocas, conocido localmente como tunqui, es el símbolo más querido de Coroico. El macho luce un brillante plumaje rojo anaranjado y una cresta semicircular que resalta en el bosque nublado. Es común escuchar su canto al amanecer o atardecer mientras realiza vistosas danzas para atraer a la hembra.
Dónde verlo: bosques húmedos del Uchumachi, Carmen Pampa y cercanías del río Huarinilla.
Dato curioso: es considerada el “emblema turístico” del municipio.
Calancate Cara Roja (Psittacara mitratus)
Este loro de mediano tamaño, de cuerpo verde y frente roja, es una de las aves más abundantes y alegres de Coroico. Vuela en bandadas ruidosas sobre los árboles y se posa en los cultivos o jardines de la zona.
Dónde verlo: en los alrededores del pueblo, zonas agrícolas y caminos hacia Coripata.
Dato curioso: su presencia es sinónimo de vida y movimiento en los bosques yungueños.
Colibrí Gigante (Colibri coruscans)
Conocido también como picaflor gigante o sparkling violetear, es una de las especies más llamativas de Coroico. Su plumaje iridiscente azul verdoso y su vuelo veloz hacen que parezca un rayo de luz entre las flores tropicales.
Dónde verlo: en jardines, patios floridos y zonas cercanas a Carmen Pampa o Chamanica Ecolodge.
Dato curioso: las primeras horas de la mañana son ideales para observarlo alimentándose.
Urraca Morada (Cyanocorax cyanomelas)
De plumaje oscuro con reflejos violáceos, la urraca morada —también llamada urraca purpúrea— es una de las aves más sociables y curiosas de Coroico. Suele andar en grupos familiares buscando frutos e insectos, emitiendo llamados fuertes y melodiosos que anuncian su presencia incluso antes de verla.
Dónde verla: en las zonas de Charobamba, Yolosita y los caminos hacia el Parque Nacional Cotapata.
Dato curioso: pertenece a la familia de los córvidos, conocidos por su inteligencia y memoria.
Pinzón Nuquirrufo (Atlapetes rufinucha)
El matorralero boliviano, endémico del país, es pequeño pero inconfundible por su nuca rojiza y cabeza gris. Habita en bordes de bosque y zonas de matorral, moviéndose entre ramas bajas y hojas secas.
Dónde verlo: en los faldeos del Uchumachi y senderos hacia Coripata.
Dato curioso: es una de las especies más apreciadas por observadores internacionales por su carácter exclusivo de Bolivia.
Tucanillo Verde (Aulacorhynchus spp.)
El tucán montano de Coroico es un espectáculo en movimiento: plumaje verde esmeralda, pico colorido y un canto agudo que resuena entre los árboles. Prefiere los bosques húmedos entre 1.500 y 1.800 m de altitud.
Dónde verlo: en las laderas de Carmen Pampa, el Parque Cotapata y comunidades cercanas.
Dato curioso: es una de las aves más fotografiadas por los turistas en la zona.
Pato de las Torrenteras (Merganetta armata)
Este pato silvestre vive en los ríos andinos de aguas rápidas y cristalinas. Se distingue por nadar contra la corriente y posarse sobre las rocas, lo que demuestra su fuerza y adaptación al entorno.
Dónde verlo: en el río Huarinilla o sus afluentes, especialmente al amanecer.
Dato ecológico: su presencia indica aguas limpias y ecosistemas saludables.
Otras especies destacadas
Además de estas joyas, Coroico alberga una diversidad impresionante de tángaras multicolores, colibríes diminutos como el Rayo del Sol Boliviano (Aglaeactis pamela, endémico de La Paz), rapaces andinas y aves nocturnas como el guácharo, que habita en cavernas húmedas.
Cada sendero y cascada de Coroico revela nuevas sorpresas: basta detenerse, escuchar y mirar.
Consejos para disfrutar el avistamiento
- Sal temprano: las aves son más activas entre 5:30 y 8:30 a.m.
- Lleva binoculares o cámara con zoom.
- Camina en silencio y con calma: el ruido ahuyenta a las aves más tímidas.
- Después de la lluvia, los pájaros suelen salir a alimentarse.
- Respeta su entorno: no intentes tocarlas ni alimentarlas.
Conclusión: Coroico, un paraíso para los sentidos
El canto del gallito de las rocas, el vuelo del colibrí gigante y la curiosidad de la urraca morada son solo parte del espectáculo natural que ofrece Coroico.
Observar sus aves es descubrir un mundo vivo donde el bosque, el agua y la montaña se unen en armonía.
En Coroico, cada mirada al cielo es una historia de libertad y color.





